Daros las gracias por vuestros comentarios y respuestas a la pregunta que planteé de ¿qué hay más allá del borde del universo?
En este post voy a dar mi propia respuesta.
Supongamos que contesto: no-universo. Algunos pensaréis que eso no significa nada, y quizá estéis en lo cierto. Pero pensemos de todos modos sobre esto.
Imaginaros a una hormiga muy inteligente que viviese en medio del continente asiático o de Estados Unidos. A lo largo de una vida entera de viaje habría cubierto kilómetros y kilómetros cuadrados de superficie terrestre y con ayuda de unos prismáticos inventados por él mismo vería miles y miles de kilómetros más.
Naturalmente, supondría que la tierra continuaba sin fin. Pero la hormiga podría también preguntarse si la tierra se acaba en algún lugar.
Y entonces se plantearía una pregunta embarazosa: «Si la tierra se acaba, ¿qué habrá más allá?»
Hay que tener en cuenta que la única experiencia que tiene la hormiga está relacionada con la tierra. La hormiga nunca ha visto el océano, ni tiene la noción de océano, ni puede imaginarse más que tierra.
¿No tendría que decir: «Si la tierra de hecho se acaba, al otro lado tiene que haber no-tierra, sea lo que fuese eso», y no estaría en lo cierto?
Pues bien, si el universo se define como la suma total de la materia y energía y todo el espacio que llenan, entonces, en el supuesto de que el universo tenga un fin, tiene que haber no-materia y no-energía. Es decir, no-universo sea lo que fuere eso.
Si hay una pregunta realmente interesante en el campo de la ciencia y para la mayoría de nosotros los "frágiles y diminutos humanos" esa es ¿qué hay más allá del borde del universo?
La verdad es que hay muchas preguntas que no tienen una respuesta sensata o que, al intentar responderlas, entramos en un sin fin de contradicciones o de términos que, a los de nuevo "diminutos humanos", se nos escapen de tal forma que nos sumerjamos en el vértigo.
Aún así me gustaría que comentarais vuestras teorías y me reservaré la mía para un futuro post.
Y tener mucho cuidado de no veros sumidos en el vértigo.
A esta pregunta voy a responderte con una serie de afirmaciones.
Eres un ser vivo compuesto de células. Un ser humano distinto a los otros con una realidad propia, un cuerpo, una personalidad y un alma.
No hay otro como tú en todo el mundo, aunque hay millones y millones de seres humanos vivos, pero todos distintos a ti.
Observa tu letra, es letra diferente a todas las demás y no encontrarás ni una sola como la tuya.
Así eres tú, distinto a todos los demás. Y esto es importante y no te pareces a nadie porque tienes tus propias características.
Naciste en estado de perfección y aunque tu cuerpo pueda presentar imperfecciones no deseables y tu personalidad arrastre una buena parte de herencia quizá tampoco deseada, tu alma nació intacta. Este regalo al que, por el hecho de nacer, a todos nos corresponde, y que por su gratuidad no valoramos lo suficiente, nos acompaña hasta nuestro último día.
Has de conocer esta compleja realidad que eres tú y también saber qué esperas.
Hoy es el primer día del resto de tu vida. Si lo deseas, aún estás a tiempo de cambiar de camino. ¿Crees que no eres lo bastante feliz? ¿Qué es para ti la felicidad?
Hemos de aceptar todo lo que nos suceda aunque nos disguste, ya que hacerlo, nos ayudará, sin duda, a encontrar esta tranquilidad de espíritu. Esto no quiere decir que nos quedemos con los brazos cruzados ante las dificultades, sino que debemos luchar. Pero también hemos de aprender a convivir con el papel que nos ha tocado.
Acostumbramos a mirarnos el ombligo y a pensar únicamente en nosotros mismos, en lugar de, tan sólo, observar a nuestro alrededor. ¿En qué te hace pensar todo esto?
Si se nos pidiera que caracterizáramos con una sola palabra esta edad que es la nuestra, estaríamos tentados de definirla no como la edad heroica, o religiosa, o filosófica o moral, sino, sobre todo, como la edad mecánica.
Nuestra época es la de la máquina en toda la amplitud del término… Nada ya se hace directamente o a mano; todo se hace reguladamente y según un plan prefijado.
De todas partes se ha arrojado al artesano viviente para dejar lugar a un obrero sin alma, pero más veloz. El espolín huye de los dedos del tejedor y cae entre los dedos de acero que lo hacen girar más rápidamente.
No sólo lo externo y lo físico está ahora guiado por la máquina, sino también lo interno y espiritual. El mismo estilo regula no sólo nuestros modos de actuar, sino también nuestros modos de pensar y sentir.
Los hombres se han convertido en mecanismos en lo que atañe a la cabeza y al corazón, lo mismo que las manos. Han perdido la fe en los esfuerzos individuales y en las fuerzas naturales de cualquier género.
Esperan y luchan para combinaciones y ordenaciones exteriores: para instituciones, constituciones,… No para la perfección interior. Todos sus esfuerzos, afectos, opiniones, se centran sobre el mecanismo y son de carácter mecánico…
Si, os doy una canción a todos con los que, desde hace algo más de un año, he compartido lectura y escritura; discursión y divagación; opinión y aclaración...
En fin, a todos los que formasteis, formais y formareis este blog, dondequiera que estéis ahora mismo...
Érase una vez una pequeña ola que vivía muy alegre junto a otras olas, mar adentro. Le gustaba mucho saltar y disfrutar de la compañía de las demás olas. Tenía fama de ser alegre y divertida.
Un día unas corrientes marinas fueron desplazando a la ola hacia la costa y, mientras se iba acercando a ella, nuestra ola se iba entristeciendo hasta llegar al desconsuelo. El hecho es que, durante uno de sus saltos, observó que las compañeras que iban delante de ella terminaban rompiéndose contra el acantilado, o bien desaparecían en la orilla de la playa fundiéndose con la arena; otras veces, debido al reflujo marino, eran desplazadas hacia otras costas.
Muy entristecida, la ola se volvió hacia su mejor amiga que jugaba intentando asustar a una bandada de gaviotas:
- Eres muy ignorante. Estás jugando y divirtiéndote y no te das cuenta de que dentro de poco, cuando la corriente nos lleve hacia la costa, desapareceremos para siempre y ya no nos volveremos a ver más.
Su amiga le respondió:
- Ignorancia la tuya, ola. No sólo vamos a desaparecer sino que estaremos juntas siempre, porque entre todas nosotras formamos este mar que va y viene.
Se explica la anécdota de que una madre llevó a su hijo de seis años a casa de Mahatma Gandhi. Ella le suplicó:
- Se lo ruego, Mahatma, dígale a mi hijo que no coma más azúcar, es diabético y arriesga su vida haciéndolo. A mi ya no me hace caso y sufro por él.
Gandhi reflexionó y dijo:
- Lo siento señora. Ahora no puedo hacerlo. Traiga a su hijo dentro de 15 días.
Sorprendida, la mujer le dio gracias y le prometió que haría lo que le había pedido. Quince días después, volvió con su hijo. Gandhi miró al muchacho a los ojos y le dijo:
- Chico, deja de comer azúcar.
Agradecida, pero extrañada, la madre le preguntó:
- ¿Por qué me pidió que lo trajera dos semanas después? Podía haberle dicho lo mismo la primera vez.